sábado, 31 de agosto de 2013

Sentencias literarias. II. Los escritores religiosos. Capítulo XXIII. Joseph Joubert. 1899. Joubert: Una selección de sus pensamientos

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Joseph Joubert (1754-1824). Joubert: Una Selección de sus pensamientos. 1899.



Capítulo XXIII.

Sentencias literarias. II. Escritores Religiosos



[1] S T. T HOMAS y San Agustín son Aristóteles y Platón, de la teología. Pero Santo Tomás es más aristotélica que San Agustín es platónica. 1

[2] Pascal habla el lenguaje de una misantropía cristiana que es a la vez fuerte y suave. Como son pocos los que tienen la sensación, por lo que son pocos los que han tenido el estilo. Tenía un poder de concepción fuerte, pero él no inventó nada, es decir, descubrió algo nuevo en la metafísica. 2

[3] La mayor cantidad de pensamientos de Pascal en la ley, los hábitos, las costumbres, son sólo el pensamiento de Montaigne que tiene refundición. Detrás de la idea de Pascal se ve la actitud de esa empresa y la mente sin pasión: es este, por encima de todo, lo que hace que sea tan imponente. 3

[4] En el estilo de Bossuet una franqueza gala y buen humor se hacen sentir, pero con dignidad. Es majestuoso y sublime-popular, y casi naïf. 4

[5] Voltaire está claro como el agua, y Bossuet claro como el vino: pero es suficiente, sino que nutre y fortifica. 5

[6] Bossuet emplea todas nuestras expresiones, como Homero emplea todos los dialectos. El lenguaje de los reyes, de los estadistas y de los guerreros, el lenguaje de la gente y de los estudiantes, del país y de las escuelas, del santuario y de los tribunales de justicia, la vieja y la nueva, lo trivial y el señorial, la tranquilidad y la contundente-se vuelve todo a su uso, y de todo esto que hace un estilo, simple, grave, majestuoso. Sus ideas son como sus palabras, variada-común y sublime juntos. Times y doctrinas en toda su multitud eran nunca él. No es tanto un hombre como una naturaleza humana, con la templanza de un santo, la justicia de un obispo, la prudencia de un médico, y la fuerza de un gran espíritu. [MA ] 6

[7] Fénelon sabe suplicar, pero no la forma de enseñar. Como filósofo, es casi divino, como teólogo casi ignorante. 7

[8] Fénelon tenía ese tipo de ánimo alegre, talento y carácter, que nunca deja de dar a todos la impresión de ser mejor de lo que está. Del mismo modo que atribuimos a Racine lo que sólo pertenece a Virgilio, y siempre espera encontrar en bellezas Raphael que son quizás más a menudo para cumplir con las obras de otros dos o tres pintores que en su propio. 8

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